¿Cómo funciona el Reiki?

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Estamos vivos, porque la fuerza vital fluye a través de nosotros. La fuerza vital fluye dentro del cuerpo físico por senderos llamados chakras, meridianos o nadis. También fluye a nuestro alrededor en un campo energético llamado aura. La fuerza de vida nutre los órganos y las células del cuerpo, apoyándolos en sus funciones vitales. Cuando este flujo de la fuerza de vida se interrumpe, la función en uno o varios órganos y tejidos del cuerpo físico se ve disminuida.

La fuerza vital responde a pensamientos y sentimientos. Se interrumpe cuando aceptamos, ya sea consciente o inconscientemente, pensamientos o sentimientos negativos acerca de nosotros mismos. Estos pensamientos y sentimientos negativos se adhieren al campo energético y ocasionan una alteración en el flujo de la energía de vida. Esto disminuye la función vital de los órganos y las células del cuerpo físico. Reiki sana al fluir a través de las partes afectadas del campo energético, cargándolas de energía positiva. Eleva el nivel vibratorio del campo energético dentro y alrededor del cuerpo físico donde los pensamientos y sentimientos negativos se han fijado. Esto destruye y desaparece la energía negativa. Al hacer esto, Reiki despeja, arregla y sana los caminos de energía, lo que permite que la energía vital fluya de manera saludable y natural.

¿Todos los sanadores utilizan Reiki?
Todos los sanadores usan la fuerza vital o Ki, pero no todos utilizan Reiki. Reiki es un tipo especial de fuerza vital que sólo puede ser canalizado por alguien que haya sido armonizado para ello. Es posible que algunas personas nazcan teniendo Reiki o que lo hayan recibido de alguna manera. Sin embargo, la mayoría de los sanadores que no han recibido la iniciación Reiki de un Reiki Master no utilizan Reiki, sino otro tipo de fuerza vital. Las personas que ya realizan trabajo de sanación consistentemente reportan un aumento de al menos cincuenta por ciento en la potencia de sus energías curativas después de haber tomado el curso de Reiki.

Esto lo pude verificar cuando comencé a enseñar Reiki. Conocía a dos sanadores clarividentes que tenían habilidades sumamente desarrolladas. Ellos podían ver fácilmente la energía vital fluyendo a través del cuerpo de una persona así como el aura y los chakras. También podían comunicarse con los guías y el Ser Superior de una persona. Eran expertos en sacar energía psíquica negativa de un cuerpo así como de canalizar energías curativas. En mis veinte años de trabajo metafísico, ellos han sido los sanadores psíquicos más certeros y eficaces que haya conocido jamás.

Más tarde, me dijeron que dudaban que hubiera algo de lo que yo enseñaba que ellos no pudieran realizar ya, pero que tomaban el curso de Reiki de todas maneras, simplemente para apoyarme en mi nuevo trabajo. Después de la iniciación, estaban maravillados de la diferencia que pudieron sentir entre las energías curativas que ellos habían estado utilizando y el Reiki. Dijeron que las energías de Reiki eran más poderosas y de una frecuencia mucho más alta. También observaron que Reiki no tenía que ser guiado como otras energías curativas que ellos utilizaban, y que las energías de Reiki comenzaban a fluir sin tener que entrar en un estado alterado de consciencia. También indicaron que el proceso de iniciación por sí solo era una poderosa experiencia sanadora que liberó restricciones que tenían referentes a su trabajo curativo y que sin darse cuenta habían adquirido cuando fueron sanadores en vidas pasadas. Estaban muy contentos de haber tomado la clase.

Reiki jamás puede hacer daño
Como Reiki es guiado por la consciencia de Dios, nunca puede hacer daño. Siempre sabe lo que una persona necesita y se ajustará para crear el efecto apropiado para ella. Nunca debe uno preocuparse por decidir si debe dar Reiki o no. Siempre ayuda. Además, debido a que el practicante no dirige la sanación y no decide en qué trabajar o qué sanar, el practicante no está en riesgo de adquirir el karma del cliente. Como el practicante no lleva a cabo la sanación, también es mucho más fácil quitar de en medio el ego y permitir que la presencia de Dios brille con claridad.

La energía nunca se agota
Debido a que es sanación canalizada, las energías del practicante de Reiki nunca se agotan. De hecho, la consciencia de Reiki considera que tanto el practicante como el cliente necesitan la sanación, por lo que ambos reciben tratamiento. Es por esto que, al dar un tratamiento, nuestra energía siempre aumenta y nos deja rodeados de amorosos sentimiento de bienestar.

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